Nuestra guerra

En alguna oportunidad, en algún recuerdo, ha estado presente el reflejo de aquel temor, del momento terrorífico añorado ser sueño, del deseo por un viaje al pasado o de un encuentro cercano con el futuro.  Sucumbimos al reconocer que hay soluciones que tienen respuestas inconclusas...


O por lo menos eso es lo que nos hace pensar el cáncer. 

Hay muchas cosas que desconozco. No he sentido un dolor que no deje parar gritos, tampoco he delirado al punto de desconocer lo conocido, ni mucho menos he sentido en mi torrente sanguíneo el placer instantáneo generado por un soporífero elevado en dosis día tras día de manera involuntaria. 

Nuestra guerra:

Rememoramos nuevamente una despedida. Un mejor adiós. Pero nada puede hacerse cuando todo está hecho. Son como cartas escritas y enviadas a un destinatario anónimo. Sin dudarlo, hay tantas cosas que quise decirle. Quise abrazarle de nuevo y perdonarme, y perdonarlo por no habernos conocido. No todo fue dolor, lamento o miseria de aquella experiencia. Porque si hubiese sido de esa manera, ¿Cómo se le daría continuidad a la existencia, al propósito de las circunstancias?

De los demonios del cáncer:

Sin titubear al escribirlo, consideré haber manifestado la mayor expresión de humanidad en aquellos momentos tan duros donde la oscuridad de la noche se convertía en su mayor pesadilla. Valoré cada instante a su lado, cada pregunta, cada respuesta hecha. 

Hoy por hoy, se me dificulta celebrar su partida física. Me hubiese encantado saber muy internamente que sobreviviría por más tiempo, extrañé no levantarme a cuidarle (aunque muchas veces me desesperé al hacerlo); sí, una sensación extraña, que sólo puedes explicarte cuando se te presenta la oportunidad de presenciarla en carne propia.

Debo reconocerle que le debo más de un cuarto de propósitos y de nuevos sentidos, nuevas preguntas y antiguas respuestas inconclusas. No festejo (y jamás lo haré) su partida física, pero definitivamente, le retribuyo tantas cosas. 

Desde hace un año, he vuelto a amar a la vida.  





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