No hay retorno
Ni una gota de alcohol más es lo único que se escuchaba en la alcoba. Pero es imposible lidiar con un adicto, siempre es la misma historia y las mismas promesas. Ya no importa cual es mi nombre, ni de donde provengo porque no hay ninguna manera ni motivación que me haga entender el porqué me suceden estas cosas. Soy el más pequeño de la familia, estoy como dirían algunos "en plena adolescencia". El mayor de mis 3 hermanos es un holgazán que vive a costa del trabajo y esfuerzo de cada uno de mis padres y hermanos. Aparentemente, la edad no es una circunstancia que me permita determinar que con 13 años mi madurez es superior a la de un hombre de 21. Mi familia vive en el campo, soy un niño pobre con muchas obligaciones. Mi padre es alcohólico y mi madre está muy enferma. Mis dos hermanas recién se han casado...