Memorias: ficciones cronológicas
Para mi querido amigo Pedro, con cariño. I - LA MUERTE Se nos fue un sábado por la mañana. Su familia tardó 12 horas en recolectar dinero para un funeral decente. El silencio en la sala era abrumador, aunque me extrañó mucho la expresión en el rostro de sus allegados; fue como si hubiesen esperado el momento por meses, como si el tuviese una enfermedad terminal. Pedro partió para ocupar un lugar en las estrellas, su brillo se mantuvo tenue en el transcurso de los años. Dentro de mis recuerdos, no existió ningún día por las noches en el que mirara al cielo sin dejar de sonreír. Ha pasado tanto que escasamente recuerdo sus ojos color café, su voz o su olor a perfume desgastado. Por más que lo intente, siempre hay partes de su rostro que visualizo nublados. Hay trozos que son imborrables; en su esencia bohemia, siempre fue partidario de realizar ilustraciones, una de ellas tenía un característica muy particular. Se trataba de un castillo de arte gótica, ubicado en...