#HistoriasReales: Anécdotas
Este viernes bajé a Chacaíto a hacer un depósito en el Centro Comercial Único, pero resultó que el Banco Mercantil del sitio estaba cerrado temporalmente. Según el anuncio de la puerta, por mes y medio. Decidí ir para el que queda en frente del Centro Comercial Lido. Justamente una señora bastante mayor leyó el anuncio al lado mío y me preguntó si había otro Mercantil cerca, le dije que si. Nos pusimos a hablar en el trayecto, cuando llegamos al Banco sacó un fajo de billetes y me dijo: "No veo bien, ¿Me puedes ayudar a contarlos?". Le dije que si y procedí a
hacerlo. Eran 11.000 bolívares exactos. Había mucha gente en el banco porque estaba lloviendo y aún me faltaban 20 números para que me
atendieran. A la anciana ya la estaban atendiendo, yo estaba cerca de la taquilla. La señora le dijo al cajero que me atendiera. Pude hacer mi depósito. Pero todavía seguía lloviendo. La anciana me dijo que estaba pagando la inscripción del Colegio de su
nieta. Me dijo que tenía 3 hijos. Uno de ellos casualmente, Sociólogo. Como no dejaba de llover, acompañé a la señora a la parada de autobuses. En el camino me dijo que le habían robado hace poquito unos anillos, que recuerda haberle dicho a los ladrones: "Que Dios tenga compasión de ustedes". Después de eso construyó una analogía y me dijo que existían 2 tipos de personas en el mundo: "Las que piensan que porque uno es viejo es pendejo, y las que ayudan
porque no les gustaría llegar a mi edad y ser mal tratados". Justo antes de llegar me dijo: "Yo sabía que habían 11000 bolívares.
Estaba comprobando tu honestidad. En el mundo sobra gente buena". Justo antes de montarse en el autobús la señora sacó 100 bs del bolsillo y me los dió. Claramente quise devolverlos, pero ella me ganó en insistencia, casi me dió un manotazo. El punto de esta historia...
En realidad son 2 cosas.
1) Que vergüenza como sociedad, que una anciana perciba un favor noble como algo milagroso
2) ¿Cómo hemos llegado a tal extremo?
En realidad son 2 cosas.
1) Que vergüenza como sociedad, que una anciana perciba un favor noble como algo milagroso
2) ¿Cómo hemos llegado a tal extremo?