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Mostrando las entradas de febrero, 2015

#Anécdotas

Hoy tuve que salir una hora antes de clase porque tenía cita en el odontólogo. Estuve esperando unos 20 minutos en Antimano a que llegara un vagón. Generalmente no suelo hacerlo, pero justamente tenía los audífonos puestos, estaba escuchando la radio. Claramente, a los pocos minutos me quedé sin cobertura así que rápidamente guardé los audífonos. Compartía la baranda al lado de un señor alto, robusto y con rasgos muy pronunciados. Observé con detalle su mano derecha, cargaba puestas dos pulseras de azabache. No eran las pulseras comunes verde con amarillo o negro con rojo, inclusive la forma de las piedras que comprendían las pulseras no era ni similar a las comunes. No pude evitar seguir viéndolas por un tiempo, recaí en imprudencia por unos minutos. El señor se volteó a verme fríamente; le dije que nunca había visto ese estilo de protecciones (es el nombre que generalmente utilizan los santeros para definir a las mismas). El señor me contestó que en la Santería había una concep...

#Anécdotas

Hace dos semanas, estaba regresando de un día largo en la Universidad. En Las Adjuntas había retraso así que estuve esperando unos minutos a que llegara el tren. El vagón cuando llegó estaba relativamente lleno, excepto uno de los asientos de la esquina. Me acerqué a ver si el asiento estaba mojado o algo por el estilo, pero cuando subí la vista vi a un señor con una bolsa de artefactos clínicos (lo que vendría a ser el pato, mantas, etc). Curiosamente, el señor tenía puesto un tapabocas. Básicamente terminé sentandome al lado del señor; volteó y me sonrió por unos segundos. Me dijo que le había extrañado que me sentara. Le pregunté por qué pensaba eso y me contestó que venía de un Hospital en Ruiz Pineda y que desde esa estación nadie se había acercado a él. Me comentó que tenía una infección respiratoria y que por eso tenía el tapaboca. Lo que más me sorprendió del asunto es que tenía tanta necesidad de hacerme entender que no estaba enfermo, que me mostró sus exámenes médicos y...

#HistoriasReales: El anuncio

Después de algunos cuantos años, tuve el valor de afrontar una de las mejores decisiones de mi vida.  Lo quise tanto que lloré en silencio por las noches, deseando un regreso, esperando mil respuestas por cientos de días.  Posterior a ello, comprendí que no podemos pretender que las personas sientan de la misma manera. Hoy, soy más libre gracias a este impulso, el que me llevó a escribirle desde la más profunda ingenuidad de mi ser.  Ella Estos días estaba pensando en las cosas que suceden en la vida, en cómo pasan, cómo uno las disfruta, pensando en el tiempo... que muy rápido ha pasado. Se me vino a la mente el recuerdo de tu amistad, de tu risa, de tus bromas, de las cientas de veces que te vi jugando baloncesto. Me doy cuenta que éramos unos completos niños. Pero también me doy cuenta, que a pesar de que haya conocido otras personas en mi vida, nunca hubo alguien como tú y todos estos años me molestó el hecho de no habértelo dicho porque nunca pude ...

Ésta es mi definición

         Hay cosas que por más que nos digan que tenemos derecho a ellas, no nos pertenecen. Lo único inalienable en la historia de nuestras vidas es nuestro pensamiento crítico, nuestro conocimiento, la forma en que sentimos, la forma en la que amamos, la forma en la que hacemos entenderle al mundo significamos algo, que somos producto de algo, mucho más grande que un conjunto de carne y huesos.