Zona de guerrilla
Cuando nos mencionan el término "guerrilla" automáticamente pensamos en "Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia", mejor conocidas como las FARC, sin siquiera reconocer el producto de sus orígenes, la finalidad que ejecutan y las consecuencias que cargan consigo.
Cada Nación posee una serie de elementos simbólicos, históricos, culturales y étnicos que definen de alguna u otra forma, el comportamiento -normado- de su ciudadanía; la identidad por lo tanto, juega un papel sumamente importante al momento de ejecutar comparaciones o diferencias con respecto a otros países. En Venezuela, el término "guerrilla" suele asociarse a los colombianos, a invasión de territorio fronterizo o, simplemente al -terrorismo-.
En el sur de Táchira, Apure, Mérida e inclusive Zulia; hay una convivencia en la cual, existe una realidad que desprende una serie de elementos de particular interés para la sociedad venezolana. En vista de las ineficientes políticas de seguridad existentes desde hace más de treinta años, las cuales se han ido debilitando fuertemente tras la última década; se han suscitado acuerdos -en su mayoría no comprendidos dentro de la constitución venezolana- que los habitantes de territorios fronterizos han -asumido- para hacer frente al descontrol y falta de autoridad gubernamental en vista del aprovechamiento por parte de la guerrilla de países vecinos para trasladar recursos no sólo minerales, sino a su vez: insumos médicos, alimenticios, trata de personas, entre otros.
Venezuela es por tanto, un espacio geográfico en el cual, parece rápidamente institucionalizarse la inseguridad, corrupción y manipulación de fondos, prostitución, trata de personas, comercialización de gasolina, productos básicos y medicinas a través de los canales fronterizos existentes con Colombia.
En la ciudad capital poco se sabe, poco se ve, aunque mucho se dice de otros Estados del país. Sumergidos ante la preocupación de los altos costos de los productos, las insoportables colas para comprar y la ineficiente gestión del sector público, los citadinos obvian realidades porque sus necesidades básicas no se encuentran satisfechas. Parece ser entonces, que cada región de Venezuela ha individualizado cada vez más sus intereses a un ámbito egoísta, ello quizá por las altas tazas de corrupción, inseguridad y desconfianza económica.
De guerrilla podemos extendernos...
Cada Nación posee una serie de elementos simbólicos, históricos, culturales y étnicos que definen de alguna u otra forma, el comportamiento -normado- de su ciudadanía; la identidad por lo tanto, juega un papel sumamente importante al momento de ejecutar comparaciones o diferencias con respecto a otros países. En Venezuela, el término "guerrilla" suele asociarse a los colombianos, a invasión de territorio fronterizo o, simplemente al -terrorismo-.
En el sur de Táchira, Apure, Mérida e inclusive Zulia; hay una convivencia en la cual, existe una realidad que desprende una serie de elementos de particular interés para la sociedad venezolana. En vista de las ineficientes políticas de seguridad existentes desde hace más de treinta años, las cuales se han ido debilitando fuertemente tras la última década; se han suscitado acuerdos -en su mayoría no comprendidos dentro de la constitución venezolana- que los habitantes de territorios fronterizos han -asumido- para hacer frente al descontrol y falta de autoridad gubernamental en vista del aprovechamiento por parte de la guerrilla de países vecinos para trasladar recursos no sólo minerales, sino a su vez: insumos médicos, alimenticios, trata de personas, entre otros.
Venezuela es por tanto, un espacio geográfico en el cual, parece rápidamente institucionalizarse la inseguridad, corrupción y manipulación de fondos, prostitución, trata de personas, comercialización de gasolina, productos básicos y medicinas a través de los canales fronterizos existentes con Colombia.
En la ciudad capital poco se sabe, poco se ve, aunque mucho se dice de otros Estados del país. Sumergidos ante la preocupación de los altos costos de los productos, las insoportables colas para comprar y la ineficiente gestión del sector público, los citadinos obvian realidades porque sus necesidades básicas no se encuentran satisfechas. Parece ser entonces, que cada región de Venezuela ha individualizado cada vez más sus intereses a un ámbito egoísta, ello quizá por las altas tazas de corrupción, inseguridad y desconfianza económica.
De guerrilla podemos extendernos...