El Artista
4:57pm. La estación de Plaza Venezuela estaba repleta de gente, así que decidí irme a pie hasta la casa. El Bulevar se encontraba curiosamente transigente. En el trayecto, pasé por algunas tiendas a ver qué tal estaban los precios (como de costumbre, fue un vaivén de dar muchas gracias y un hasta luego).
Casi a mitad de Sabana Grande, estaba rodeado de varias personas un señor mayor sentado en un poste de luz, con sus ropas completamente llenas de tinta. Había visto muchísimas veces la dinámica de hacer cuadros con cartón en la zona, pero jamás en un disco de vinilo. Me acerqué a preguntar, como de costumbre:
- ¿En cuánto está la rifa?
- No vendo rifa, vendo los cuadros. En 300 bolívares.
- ¿Hasta cuándo se va a quedar aquí?
- Hasta que consiga lo suficiente para irme...
Al principio, su actitud me desconcertó. Me quedé un rato observando, el señor hizo unos cuantos comentarios sobre lo que significaba el arte.
- Señor, quiero que me haga un cuadro, me gusta el color azul y la playa.
- ¿Qué otra cosa quieres que le ponga?
- Usted es el artista, confío en su trabajo...
Mientras pintaba, conversaba con el resto de las personas sobre su trabajo. Le pregunté si estaría mañana en el mismo lugar, porque quería comprarle otro cuadro. El señor afirmó;
- Estaré en el mismo lugar, a la misma hora, hasta que consiga lo suficiente para irme
- Entonces, espere otra visita
- Niña, me caes bien, estás igual de loca que yo. (Las personas al rededor se rieron), los locos somos más felices.
- ¿Cómo se llama usted?
- Jesús Villalba, originario de El Valle, de padres Mariguiteros.
En ese mismo instante, 3 personas pidieron reservar el tiempo para que el mismo les hiciera unos cuadros. El señor siguió conversando y dándole el puño a las personas de alrededor. Una señora mencionó "Usted es un artista", tremendo trabajo... El señor dijo "Ya lo que hice, lo hice, ya estoy muy viejo para pensar en ambiciones. Con esto, vivo tranquilo". Le pregunté si podía tomarle algunas fotos, el señor contento hasta me dijo en qué ángulos sacarlas.
- Señor Jesús, entonces nos vemos mañana
- Te acordaste de mi nombre niña, tienes buena retentiva. ¿Sabes algo? Mis cuadros no suelen estar firmados, pero esta vez puedo hacer la excepción.
El señor sacó una chapa de cerveza y con la punta de uno de los extremos escribió. Me dio el cuadro y me chocó la mano lo más fuerte que pudo.
Ese fue y es Jesús, un hombre que utiliza discos viejos de vinilo para hacer cuadros. Ese es el Jesús que emprende para vivir el día a día. Ese es el Jesús que está por todas partes en Venezuela, haciendo lo que ama, sin pensar que es un trabajo. Ese es el Jesús en el que me gustaría confiar, porque sé que hará un excelente trabajo.
