Sentido común
En Francia hay 700.000 habitantes sin hogar, el 25% de las personas sin techo tienen edades comprendidas entre los 25 y 17 años, el 17% de ellas son mujeres. El Gobierno ha implementado nuevas medidas para mantener un control, en especial en épocas de invierno.
Los establecimientos suelen funcionar con total normalidad, dan asilo, pero no hay capacidad suficiente para todos los desahuciados. Son largas e interminables horas para adquirir un baño y una cómoda cama que se encuentre aislada del frío, teniendo con certeza la seguridad de que al día siguiente, quizá no se correría con la misma suerte y tocaría dormir nuevamente en la acera.
El único lugar seguro, son los establecimientos para huérfanos; que tienen la capacidad suficiente para brindar hogar a todos los jóvenes menores de 18 años; sin embargo, la mayoría de los niños tienen limitación escolar y social por la lejanía de las residencias a zonas urbanas. También debe considerarse el hecho de que muchos terapeutas obvian la necesaria y bien implementada socialización primaria de los niños menores a los 12 años que permita el aprovechamiento intelectual de cada uno de ellos para que logren integrarse a la comunidad.
Hay que hacer una distinción, al momento de plantearnos ¿Qué función cumplen en la sociedad los "sin techo"? Pero al mismo tiempo, preguntarnos: ¿La sociedad se encuentra capacitada para integrarlos nuevamente? Y menciono la integridad, porque en el 97% de los casos el Gobierno tiene la obligación de re-insertar sólo a los que no posean alguna discapacidad física o mental. Y me vuelvo a cuestionar: ¿Qué es lo que el Gobierno considera como "normal"? Si en estas instancias, el sistema es el principal problema.
La pregunta principal y raíz de este asunto es, por lo tanto: ¿Cómo no iría en aumento la cantidad de habitantes sin hogar en Francia, si los centros de rehabilitación no son capaces de hacer que sus internos duren el período de tratamiento que les corresponde? Esta consecuencia, aumenta la prostitución en los estratos bajos; en especial, en el tráfico de adolescentes abandonadas (edades comprendidas entre los 18 y 22 años), que recurren a aceptar esta condición por más droga o un hotel que brinde mayores "comodidades" en el invierno.
Al sistema en general: Si sienten una gran presión generada por los "sin techo" empiecen a generar políticas públicas de inclusión, generen confiabilidad en sus ciudadanos y comiencen a escarbar en el núcleo del problema.