La niña

Una niña de zona popular se interpuso en mi camino; una niña de 15 años con muchos sueños, metas y ciertas limitaciones; quizá ella pensó durante muchos meses que yo le estaba enseñando muchas cosas para su crecimiento profesional, sin embargo, fue ella la que me enseñó que dichas "limitaciones" son sólo 12 letras que pueden quebrarse. Esa niña creció sin su madre; su abuela la crió a ella y a sus 4 hermanastros; desde temprana edad trabaja y aunado a ello, posee buenas notas en el Liceo. Un día de mediados de enero me avisó que pronto cumplía años; soy de esas personas que me cuesta recordarlos, pero, curiosamente dicha fecha se presentó y tuve la oportunidad de poder regalarle un dulce, quizá pensé que la niña merecía algo más, algo que representara la admiración que sentía por ella. En la noche, recibí un mensaje suyo, diciéndome que se encontraba muy agradecida por el regalo de cumpleaños que le había hecho; me dijo que sólo 2 personas le habían regalado algo porque su abuela no tenía el dinero para hacerlo. Mi corazón sinceramente en esos momentos se quebró, no por el hecho de saber que le había hecho un bien a la niña, sino porque estaba consciente de que muchos no habían recordado su cumpleaños; recordé que pocas veces en mi vida, he valorado esos momentos tan particulares y emblemáticos. Mañana no sabes si mamá o papá partirán, pasado mañana no sabrás si estarás vivo, dentro de un año no tendrás ni idea de los proyectos que pudiste haber alcanzado si en realidad demostrabas dedicación. Duele mucho saber, que en reiteradas veces, no se ha valorado lo suficiente, sólo por no saber lo maravilloso que significa lo más cotidiano de nuestras vidas.

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