¡Esto es Antímano!

Quisiera recorrer lentamente cada una de tus calles, hasta el punto en el cual, las suelas de mis mejores zapatos empiecen a desgastarse completamente. 
No me gusta el color ladrillo, lo veo en todas partes. Me encantaría pintar con colores pasteles tus fachadas, lentamente, pero con determinación. 
Te observo de lunes a viernes a través de una ventana. Te observo desde un pupitre Universitario al cual no todos tienen acceso. Te sigo viendo, aunque transcurran los semestres. Hay veces que no volteo, pero sé que sigues allí, que seguirás estando.
Tu y yo no somos tan diferentes. Nacimos en la misma patria, ambos tenemos firma y un número de cédula; hablamos el mismo idioma, desayunamos una arepa con mantequilla mavesa y un poco de queso bien salao'.
De niños jugábamos con cualquier cosa que encontrábamos. Si no había una pelota, no las ingeniábamos con un pote de jugo "Frica"; a la ere, el telefonito, policía - ladrón y si teníamos suerte, una botella de Coca-Cola nos apuntaba un destino seguro: un piquito con alguien que ni siquiera nos gustaba.
Definitivamente, tu y yo no somos tan distintos, ni lejanos. Escuchamos al Prieto y al queridísimo Oscar de León; bailamos bachata como podemos y quienes la bailan, es porque llevan años practicándola. ¿Cómo olvidar QUE A TI Y A MI NOS GUSTA LA MISMA BIRRA, JODER CON CARTAS Y DOMINÓ?
TU Y YO SOMOS LO MISMO. NO NOS SEPARA UN JEEP, NI UN TECHO CONSTRUIDO DE ACERO. NO NOS SEPARA LA REALIDAD, PORQUE LA VIVIMOS JUNTOS.
Tu eres mi hermano de otra madre, que mi madre no dudaría en adoptar. Tu eres Antímano, yo soy Chacaíto. Tu eres esfuerzo y yo soy esperanza. Tu y yo, somos complemento. Nos necesitamos.
No somos tan distintos. Eso, es lo que han intentado hacer creernos.



Entradas más populares de este blog

Resistir

La ruta

#HistoriasReales: Anécdotas