#Anécdotas
Hace dos semanas, estaba regresando de un día largo en la Universidad. En Las Adjuntas había retraso así que estuve esperando unos minutos a que llegara el tren. El vagón cuando llegó estaba relativamente lleno, excepto uno de los asientos de la esquina. Me acerqué a ver si el asiento estaba mojado o algo por el estilo, pero cuando subí la vista vi a un señor con una bolsa de artefactos clínicos (lo que vendría a ser el pato, mantas, etc). Curiosamente, el señor tenía puesto un tapabocas. Básicamente terminé sentandome al lado del señor; volteó y me sonrió
por unos segundos. Me dijo que le había extrañado que me sentara. Le pregunté por qué pensaba eso y me contestó que venía de un Hospital
en Ruiz Pineda y que desde esa estación nadie se había acercado a él. Me comentó que tenía una infección respiratoria y que por
eso tenía el tapaboca. Lo que más me sorprendió del asunto es que tenía tanta necesidad de hacerme entender que no estaba enfermo,
que me mostró sus exámenes médicos y me dijo: "Mira, todo está bien, no tengo VIH ni ninguna enfermedad contagiosa". Lo peor de todo, es que yo le había creído mucho antes de que me
mostrara los exámenes. La bolsa que cargaba, gritaba a leguas..."Me estoy recuperando". La ignorancia es capaz de hacer cosas
impresionantes con la humanidad, a tal punto de volver a la misma,
insensible.