Memorias: ficciones cronológicas

Para mi querido amigo Pedro, con cariño. 


I - LA MUERTE

   Se nos fue un sábado por la mañana. Su familia tardó 12 horas en recolectar dinero para un funeral decente. El silencio en la sala era abrumador, aunque me extrañó mucho la expresión en el rostro de sus allegados; fue como si hubiesen esperado el momento por meses, como si el tuviese una enfermedad terminal. Pedro partió para ocupar un lugar en las estrellas, su brillo se mantuvo tenue en el transcurso de los años. Dentro de mis recuerdos, no existió ningún día por las noches en el que mirara al cielo sin dejar de sonreír. Ha pasado tanto que escasamente recuerdo sus ojos color café, su voz o su olor a perfume desgastado. Por más que lo intente, siempre hay partes de su rostro que visualizo nublados. Hay trozos que son imborrables; en su esencia bohemia, siempre fue partidario de realizar ilustraciones, una de ellas tenía un característica muy particular. Se trataba de un castillo de arte gótica, ubicado en una montaña rocosa, recuerdo la textura y los colores opacos de la imagen, la definió como su vida misma o por lo menos eso fue lo que dejó siempre a la intemperie.




II - ¿QUÉ SUCEDIÓ? 


  Lo mismo de siempre. La adicción se apoderó de sus ideales, lo fue carcomiendo lentamente, desde lo más profundo de su alba. Al principio, fue la yerba, dicen que por alhí es como se comienza; comentaba que lo aliviaba en cierta medida, que podía despejar aquellas ideas que quedaban enfrascadas en sobriedad. Después le añadió la subida blanca y la bajada negra, usaba jugo de limon para disolver la piedra, un conjunto de suéteres tejidos era lo que siempre cargaba... Para cubrir las obstrucciones de sus venas. ¿Qué sucedió? Ya no compartíamos horas en el cyber para jugar counter-strike, ni los viernes de pizzas, ya no producía la misma cantidad de versos. Precisamente, llego ese momento en el que me pregunté dónde demonios se había metido Pedro.

III - EL COMIENZO
   
  El primer día que lo conocí, era excesivamente joven. Quizá tendría unos 12 u 13 años. Era de esos niños callados, tímidos, perceptivos; un excelente oyente. Una de sus características más valiosas, el saber escuchar. Poco a poco fueron pasando los meses y cada día nos hacíamos más amigos. Nuestras disputas sobre la literatura de Poe, la verdadera concepción de amor, la importancia del no sentir; muchas veces nuestros roles como individuos se invirtieron, porque a pesar de llevarle casi 3 años de diferencia, en varias ocasiones percibí una capacidad de análisis superior en sus pensamientos. ¿Por qué plantearlo como el comienzo? Terco hasta los tuétanos. Necio. Jamás dispuesto a decir un no como respuesta; experto en evadir regaños. En evadir todo lo que refiere a responsabilidades futuras. Usualmente usa el tiempo pretérito en contexto del pasado, y si es necesario algunas veces del presente. Pocas veces con miedo, pocas veces mencionado el miedo en sus textos. De ideas brillantes, capaces de provocar revoluciones a nivel mundial... Con falta de fuerza y esperanza, su mayor limitación es la barrera que se coloca el mismo entre lo que quiere ser y lo que realmente es. ¿Abnegado de la sociedad? No podría catalogarlo como eso después de tantos años. Quizá la terminología más adecuada para determinarlo sería para mi, un "desviado positivo".


IV - POR TI

  Ambos sabemos que esta cronología no empezó por tu muerte. Ambos sabemos encursar la dirección de estos textos, tu más que nadie sabes cómo solucionar cada obstáculo que se te presenta. Tendría el atrevimiento de sugerirte leer la cronología desde el final hasta el principio. Sabes que siempre me han gustado esos retornos a lo Rayuela. Se me presenta muchas veces, la aplicación en mi vida, de situaciones que ya habíamos hablado y ciertamente me alegra haberlas conversado contigo. Eres como el titanio, conservas tu autenticidad independientemente de lo que suceda, mi amigo bohemio, de los pasamontañas oscuros, del septum gigantezco en la nariz, mi amigo fanático a los perros calientes con mucha salsa de tomate y papitas, a los blue jeans ajustados, el color azul marino, mi amigo melodramático, pensante, preocupado por su entorno... El más paciente de los oyentes, muy considerado. Capaz de gastar la madrugada de un viernes por lo menos una vez al mes para conversar sobre analogías, de pocas horas de sueño - muchas de realidad. 






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