Repercusiones de la infidelidad
Hoy madrugamos
como de costumbre. A mi hermano la lluvia lo pone de mal humor; mi mamá le
tiene pánico a la lluvia, desde que somos pequeños nos ha advertido de lo grave
que es mojarnos, como si fuéramos una especie “algodones de azúcar”, su preocupación es tanta que decidió
alcanzarnos hasta Zona Rental. Como de costumbre, mi hermano no tenía ticket de
metro y a pesar de haber hecho cola para comprarlo, nos montamos un vagón que
estaba prácticamente vacío.
Colocamos el despertador y dormimos todo
el trayecto, llegamos muy temprano. Como el único lugar abierto en la
Universidad con chicles era el Solarium, esperé 20 minutos a que me atendiera
la cajera que supuestamente tenía “una reunión de trabajo” a las 6:30am. Tuve
que esperar hasta las 6:50 para que me
atendieran, y ni siquiera fue ella sino el señor con el cual se reunía para
cuestiones laborales. Me despedí de mi hermano y me dirigí a mi salón.
No parecía un salón sino un concurso de
cuál era el paraguas más colorido de la escuela, jamás había visto paraguas con
estampados tan estrambóticos. Vimos clases y salimos antes de hora porque
Víctor alias (el lisiado) le dijo a la profesora de matemática que quería salir
más temprano.
Quedé con un grupo para repasar Estadística,
fuimos a reservar salón en módulo 1. Había una feria gastronómica, la mayoría
de mis compañeros decidieron comprar sushi. No opté por esa opción por dos
razones lógicas: Estaba demasiado caro y me pareció absurda la cantidad que
estaban sirviendo. Compré un almuerzo estudiantil en el cafetín por menos de la
mitad con la que ellos pagaron en sushi. Una de las compañeras por primera vez
probaba el sushi y le dieron ganas de vomitar, todos los que la convencieron se
sintieron apenados así que le ofrecieron una hamburguesa para el lunes. El
resto de la tarde estuvo tranquila.
Fui a la peluquería a arreglarme las
manos, porque las tenía hechas un desastre. Al parecer la muchacha que me
atiende regularmente no estaba así que me tuve que ir a la otra peluquería, me
atendió una chica de 23 años y se puso a conversar conmigo sobre la inflación. Más
tarde se acercó un señor, empezó a insinuársele delante de mía y ella
rápidamente lo evitó. Cuando el señor se fue ella me contó que él estaba
casado, y que ella ya sabía cómo terminaban esas relaciones. Empezó y no paró
por un tiempo de hablar.
-
Cuando
yo tenía 12 años estaba enamorada de un chamo de mi cuadra, teníamos esa
química, ese algo que no sé qué pero que me encantaba; él era amigo de mi tío y
mi mejor amiga era novia del primo. Tanta cercanía conllevó a que nos
conociéramos y habláramos por un rato; empezaron a decirle que a mí me gustaba,
al rato se me acercó:
-
Me dijeron que quieres darte los besos conmigo
-
Yo
no he dicho eso.
Sin darme cuenta nos estábamos comiendo a
besos, lo sorprendente era que él tenía 21 pero como yo aparentaba más edad me
imagino que él ni se percató de ese detalle. No volví a saber más de él a pesar
de que me había dicho para salir al día siguiente. Resulta que estaba casado,
me enteré por terceros. Pasaron 10 años, me lo volví a encontrar y tuve una
relación con él como de 6 meses, llegué a una conclusión de que todos los
hombres quieren lo mismo.
No pudo terminar de contarme su
historia, llegó mi mamá toda angustiada porque no le contestaba el teléfono. Me
despedí de ella y acompañé a mi mamá a comprar unas cosas, me invitó para ir al
bingo pero preferí quedarme en casa descansando, los primeros y últimos días de
mes siempre son los más meticulosos.
El miedo que siente mi mamá hacia la
lluvia es un Hecho Social por ende, su preocupación por nuestro bienestar
dependerá de que no estemos expuestos al agua; cualquiera de nosotros reconoce
los riesgos, sin embargo es responsabilidad individual de mi hermano y mía
protegernos, e independientemente de la opción que tomemos estaremos ejecutando
una Acción Social. Si mi hermano y yo interpretamos la advertencia de mamá como
una norma inconscientemente NO nos mojaremos si nos preocupa su bienestar, esto
es recíproco. Si decidimos no hacer caso a la advertencia, no necesariamente
pueda que nos enfermemos a pesar de que tengamos más posibilidades, por lo que entraría
en juego la probabilidad.
La situación con la cajera me hizo
estudiar mi papel como Actor Social, mi paciencia me ayudó a conseguir mis
objetivos sin generar disgustos a mi alrededor. A pesar de que se generó un
proceso de reevaluación de las líneas de acción escogidas, pasé un rato
agradable conversando con los compañeros de estudio de mi hermano.
La muchacha que consumió sushi
sintió Presión Social y su papel como Actor Social no funcionó porque sus
formas sociales de satisfacción ni siquiera alcanzaron sus expectativas ni las
de sus compañeros.
Con respecto a la peluquera, a nivel
sociológico visualicé muchos factores. Es un Hecho Social que un individuo sin
saber mi nombre, sin haber tenido una conversación previa conmigo me haya
hablado de su intimidad. Cuando establecimos la conversación me dirigí a ella
como si estuviese platicando con una compañera de estudios; la diferencia de
edades era relativamente corta. A medida en la que está desarrollando su
historia, la perspectiva sociológica se hace evidente. Y a nivel cultural desde
ambas perspectivas; la manicurista a pesar de no tener estudios superiores (lo
mencionó en la conversación) tenía una perfecta dicción y terminología, recién
se había operado senos y glúteos lo que indica que su nivel socio-económico era
considerablemente estable.